RESUMEN
Este artículo analiza la creación del Comité Mundial de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo y sus relaciones con las mujeres antifascistas españolas. Propongo pensar históricamente las implicaciones del movimiento antifascista de mujeres a partir de poner en valor las redes de intercambio creadas a lo largo del primer tercio de siglo, especialmente en los años treinta, que confluyeron en el Comité de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo y que fueron fundamentales en la resistencia civil frente al golpe de estado de julio de 1936.
Palabras clave: Feminismo; antifascismo; Segunda República española; historia transnacional.
ABSTRACT
This article analyses the creation of the Women’s World Committee Against War and Fascism and their relations with Spanish antifascist women. I propose to think historically about the implications of the anti-fascist women’s movement by highlighting the exchange networks created throughout the first third of the century, especially in the 1930s, which converged in the Women’s Committee against War and Fascism and which were fundamental in the civil resistance to the coup d’état of July 1936.
Keywords: Feminism; anti-fascism; Spanish Republic; transnational history.
La historia de género ha sido un campo de estudio prolífico que ha permitido rescatar sujetos subalternos y aportar una novedosa interpretación del pasado. Un campo de estudio que desde finales de los años noventa se ha caracterizado por una constante revisión, por una expansión global inédita y por una heterogeneidad teórica, compartida con el devenir de la disciplina.[2]
Uno de los aspectos por afianzar en la historiografía de género en España es el de historizar las experiencias del feminismo y conectarlas con el contexto internacional, con las organizaciones internacionales de mujeres y con los significados y prácticas que se dieron en otros países, sobre todo en aquellos que también se encontraban en la periferia europea, como el resto de países mediterráneos o los países de Europa del Este. Otra de nuestras tareas pendientes, a raíz de nuestra historia y lazos culturales comunes, es la de indagar en las fructíferas relaciones iberoamericanas del primer tercio de siglo.
Respecto al feminismo histórico del periodo de entreguerras, las historiografías de
Europa occidental y oriental comparten el retraso en la aparición del género como
categoría. Si en los países del Este se priorizó inicialmente la investigación de
las mujeres dentro del comunismo, en Europa Occidental fue el estudio de las organizaciones
y experiencias del sufragismo (utilizando como referencia el modelo anglosajón) lo
que inicialmente suscitó mayor interés. En ambas historiografías vemos dos tendencias
compartidas que se han mantenido en el tiempo a la hora de analizar el periodo de
entreguerras: por un lado, el uso de antagonismos, en concreto me refiero al binomio
feminismo burgués-feminismo proletario; por otro lado, la falta de estudios sobre el antifascismo, el pacifismo y el feminismo
como culturas internacionalistas conectadas entre sí. Artwińska y Mrozik (
En España, la historiografía apenas se ha interesado por el movimiento internacional
antifascista de mujeres. Este movimiento fue, sin duda, uno de los movimientos de
base más importantes de la primera mitad del siglo xx y tuvo una representación de diferentes ideologías. Su estudio entraña varias dificultades,
como ha señalado Mercedes Yusta. Por un lado, la heterogeneidad ideológica de su composición
dificulta la construcción del objeto historiográfico. Por otro, respecto al Comité
Internacional de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo, el androcentrismo, así como
un menor interés por las mujeres comunistas en Occidente, ha reducido la trascendencia
histórica del movimiento de mujeres a una suerte de estrategia de la Komintern y de
la URSS.
Aunque el antifascismo femenino durante la Guerra Civil y la posguerra española se
ha estudiado en diversas investigaciones, es en el primer lustro de la década de los
años treinta en donde vemos un menor énfasis historiográfico. Nash (
Respecto al Comité Mundial de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo, este ha comenzado
a investigarse en algunos países europeos como Francia, Gran Bretaña, España o Yugoslavia. Véase Calver ( Carle (
La hipótesis de la que parto es que en los años treinta se formó un movimiento feminista
y antifascista transnacional, que se consolidó fundamentalmente en los años 1934 y
1935, cuyo capital político y potencial movilizador fueron de los más relevantes del
siglo xx. Un movimiento que asoció el valor político de la solidaridad con la emancipación de
las mujeres y que tuvo en la defensa de la España democrática uno de sus principales
puntos de anclaje.
Propongo seguir la estela de otras investigaciones que se están realizando al respecto
en otros países de Europa y Latinoamérica, como es el caso de las investigaciones
de Merche Yusta y Adriana Valobra o Francisca de Haan e Isidora Grubački, para ampliar
la visión transnacional del movimiento de mujeres, así como el marco conceptual utilizado
para analizar el feminismo del periodo de entreguerras. Podemos decir que en España
hay una gran variedad de feminismos en intersección con otras ideologías que formaron
el Comité de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo, a saber: republicanismo, socialismo,
anarquismo, librepensamiento laico, pacifismo, feminismo católico… Falta por investigar el nexo entre el Comité Mundial contra la Guerra y el Fascismo
y las librepensadoras laicas. A partir de la investigación realizada junto a Carmen
Magallón sobre la Women’s International League for Peace and Freedom (WILPF) y sus
conexiones con las españolas y latinoamericanas en el primer tercio del siglo xx, sabemos que, como pacifistas, las librepensadoras confluían en el deseo de internacionalizar
el pensamiento y acción de las mujeres en la búsqueda de una emancipación común. Aspectos
que se evidencian en la unión de estas mujeres, como Rosario de Acuña o Belén de Sárraga,
con otras europeas y latinoamericanas o en los intentos de vincular sus organizaciones
y líneas de acción en España con las organizaciones internacionales de mujeres. De
igual modo, a partir del librepensamiento se produjo un acercamiento a las mujeres
proletarias, una unión que se evidencia en organizaciones como la Asociación General
Femenina (organización a la que pertenecieron, entre otras, Rosario Acuña, Mercedes
Vargas y Ángeles López de Ayala) o la Sociedad Progresiva Femenina y la implicación
de mujeres como Ángeles López de Ayala, Teresa Claramunt y Amalia Domingo Soler. Blasco
y Magallón ( Sabemos que las mujeres a las que tradicionalmente hemos clasificado dentro de un
feminismo de clase media-alta crearon organizaciones propias e intentaron conectar
internacionalmente. La Asociación Nacional de Mujeres Españolas (ANME), la UME, la
Sociedad Concepción Arenal o el Consejo Supremo Feminista intentaron conectar con
la WILPF o la International Woman Suffrage Alliance (IWSA). Además, desde el contexto
de la Primera Guerra Mundial se habían producido acercamientos entre las mujeres de
clase media urbana y el feminismo obrero, laico y librepensador. Así pues, es en el
significado dado al trabajo y evolución política de las feministas, y no desde las
categorías asociadas a su origen de clase, desde donde comprendemos mejor la complejidad
de su pensamiento y conocemos sus objetivos comunes, como la defensa de los derechos
de las mujeres de clase trabajadora, la defensa de la educación e instrucción femenina
o el rechazo al colonialismo y la guerra.
Sabemos que los años treinta para España tuvieron algo de extraordinario políticamente.
Fueron años de una gran emocionalidad debido al avance de las políticas progresistas,
pese a ser un momento de fortalecimiento de los grupos de extrema derecha en Europa.
A su vez, fue un periodo de movilización y conquista de derechos para las mujeres
españolas, así como de consolidación de los vínculos internacionales forjados con
las organizaciones de mujeres que operaban desde principios de siglo. Fagoaga (
El artículo está estructurado de la manera siguiente: en primer lugar, exploraré la configuración de ese movimiento mundial de mujeres a partir del acercamiento de dos organizaciones que fueron por antonomasia las que destacaron por su compromiso antifascista en los años treinta: la Women’s International League for Peace and Freedom (WILPF) y la Internacional Comunista (IC). A su vez, destacaré la implicación de las mujeres españolas en este movimiento, desgranando la creación del Comité Nacional de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo en España. En segundo lugar, analizaré el Congreso Internacional de Mujeres, celebrado en París en agosto de 1934, como un hito del movimiento, vivido como un triunfo del feminismo internacionalista y pacifista. Finalmente, en tercer lugar pondré en valor las redes de solidaridad creadas a lo largo del primer tercio de siglo, especialmente en los años treinta, que confluyeron en el Comité de Mujeres contra la Guerra y que fueron fundamentales en la resistencia civil frente al golpe de Estado de julio de 1936.
La organización del antifascismo como movimiento de masas en los años treinta tuvo
su origen en dos reuniones internacionales que se celebraron en 1932 y 1933: el Congreso
Mundial contra la Guerra, celebrado en Ámsterdam en agosto de 1932, y el Congreso
Internacional de Trabajadores Antifascistas celebrado en la sala Pleyel de París en
1933. De las resoluciones de ambos surgió el denominado Pacto Ámsterdam-Pleyel, un
acuerdo en defensa de la paz y la democracia frente a la amenaza de los fascismos
y que, finalmente, se denominó Comité Mundial Conjunto contra la Guerra Imperialista
y el Fascismo, presidido por Henri Barbusse. Se trataba de una organización de masas
compuesta por diferentes secciones (trabajadores, jóvenes, estudiantes, mujeres…)
y que tuvo un gran éxito internacional. Henri Barbusse fue un reconocido escritor francés, militante del Partido Comunista.
Como presidente del Comité Mundial dio decenas de conferencias entre 1933 y 1934 para
difundir el mensaje de unidad y la necesidad de participación de la sociedad civil
en el Comité Mundial contra la Guerra y el Fascismo. Visitó España en representación
del Comité Mundial a comienzos de 1933 y dio una conferencia propagandística en el
Teatro Español de Madrid. Margarita Nelken: «Mis últimos encuentros con Barbusse»,
Claridad, septiembre de 1935, p. 12. Braskén y Copsey (
Dos organizaciones internacionales fueron adalides del Comité Mundial de Mujeres contra
la Guerra y el Fascismo: la WILPF y la Sección de Mujeres de la Internacional Comunista.
En primer lugar, debemos destacar la decisión de la Ejecutiva WILPF de sumarse a organizaciones
internacionales mixtas. Una tendencia que fue aumentando desde la Conferencia pro
Desarme de 1932, orquestada por la Sociedad de Naciones y que se consolidó tras el
Congreso de Zurich de 1934. En dicho congreso se puso de manifiesto el interés de
una nueva generación de pacifistas por converger en el ámbito internacional con otras
mujeres progresistas y organizaciones mixtas con el propósito de aunar fuerzas contra
la guerra y el imperialismo.
De las líderes de WILPF sin duda fue la presidenta de la Sección Francesa, Gabrielle
Duchêne, el nexo más importante entre el pacifismo internacionalista y la Internacional
Comunista gracias a su amistad y cercanía ideológica con varias de sus líderes. Gabrielle Duchêne: «Is capitalism compatible with lasting peace?», Pax International, july-august 1934, p. 2.
En segundo lugar, fue la Internacional Comunista y la Sección de Mujeres de la misma
quienes enarbolaron la bandera de la unidad de todas las mujeres progresistas como
estrategia útil frente al fascismo y la guerra. En 1933, Jorge Dimitrov (secretario
de la III Internacional) encomendó a la comunista belga Bernadette Cattanéo trabajar
en pro de una organización mundial que aglutinase a las mujeres antifascistas. Así
fue como, en unión de estas dos iniciativas, surgió el Comité Mundial de Mujeres Contra
la Guerra y el Fascismo, también conocido como Rassemblement Mondial des Femmes (RMF).
El epicentro del Comité se situó en París, Gabrielle Duchêne se convirtió en su presidenta
y Bernardette Cattanéo en secretaria. La cercanía de algunas de las impulsoras del Comité con la Unión soviética y la influencia
del comunismo en la creación del mismo generó tensiones entre los grupos pues una
parte consideraba que dicha cercanía podía ser interpretada como una manipulación
política soviética sobre los diferentes partidos comunistas nacionales, tal y como
ha explicado Mercedes Yusta. Yusta (
En enero de 1934 el Comité Mundial de Mujeres hizo un llamamiento a las mujeres del
mundo, de todas las tendencias ideológicas y confesionales, para que se uniesen al
movimiento antifascista mundial y asistiesen al Congreso que se celebraría en París
en el verano de ese año. En el caso de España, fue a mediados del año 1933 cuando
llegó a Madrid una delegada de la Sección Francesa del Comité Mundial contra la Guerra
y el Fascismo para invitar a las españolas a crear una sección propia y asistir como
tal al Congreso. En el Comité mundial de mujeres y especialmente en la sección francesa había una
gran preocupación por la evolución de la situación política en España. En noviembre
de 1933, en el semanario Lu dans la presse universelle, Gabrielle Duchêne escribía un artículo titulado “L’Espagne. Au seuil du fascisme?”
y en él se lamentaba de la elocuencia de los resultados electorales en España que
daban una amplia victoria al bloque reaccionario, por lo que se preguntaba si, en
unos meses, Europa no tendría que lamentar la existencia de otro país fascista más.
Gabrielle Duchêne, «L’Espagne. Au seuil du fascisme?» Lu dans la presse universelle, 1933. BDIC-Fons Gabrielle Duchêne, F delta Res 81. García (2017: 85).
A partir del IV Congreso de 1932, el PCE propició una estrategia de movilización
de las masas femeninas (que se materializó con la creación de una Comisión Femenina
del partido) y, a partir de 1934, dicha estrategia proselitista se extendió a las
mujeres socialistas y republicanas con el objetivo de formar un frente común antifascista.
Yusta (2013).
Con la colaboración sincera y cordial de las mujeres republicanas y con algunas socialistas
organizamos el Comité Nacional de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo […] las mujeres
comunistas íbamos a los centros republicanos donde se reunían las mujeres inscritas
en ellos, hablábamos y discutíamos cordialmente con ellas, exponiendo nuestros puntos
de vista sobre la situación y sobre la política general de los Gobiernos de la República.
El trabajo político que desarrollaron en el Comité permitió que se evidenciase lo
que inicialmente era una intuición: que las posiciones de los partidos políticos a
los que pertenecían estaban más alejadas que la ideología de las propias militantes.
Como recuerdan Dolores Ibárruri o Irene Falcón, así como algunas socialistas como
Isabel Oyarzábal o Margarita Nelken, la relación entre ellas fue sincera y cordial,
las reuniones potenciaron una interesante y necesaria reflexión política conjunta,
además de reconocerse mutuamente. En palabras de Ibárruri «hallamos mujeres que nada
tenían que envidiar a los dirigentes de sus partidos ni por su capacidad política
ni por su compresión de los problemas vitales de España ni por su decisión de luchar
contra el peligro reaccionario y fascista que iba condensándose y perfilándose en
nuestro país». Íd.
Fotografía 1.
Congreso Nacional de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo. Madrid, julio de 1934
Fuente: «Contra la guerra y el fascismo», Ahora, 17 de julio de 1934, p. 15.
En España se vivía un contexto político de dificultades para los partidos de izquierdas,
sobre todo tras la victoria de las derechas en 1933 y el ascenso de grupos fascistas
como Falange Española, cuyo discurso comenzaba a atraer a miles de jóvenes. La situación
de necesidad y la sincera voluntad de trabajar conjuntamente permitió que hubiese
un reconocimiento mutuo entre mujeres —más allá del recelo de los partidos políticos—
y que la constitución de este comité se viviese como una válvula de oxígeno frente
a la represión. Fue una iniciativa que llenó de esperanza e ilusión al movimiento
de mujeres.
En España, el Primer Congreso de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo se celebró el 14 y 15 de julio de 1934. Algunas de las asistentes fueron las comunistas Dolores Ibárruri, Irene Falcón, Encarnación Fuyola, Lucía Barón, Elisa Úriz y Carmen Loyola. De las mujeres adscritas al republicanismo y el socialismo destacaron Victoria Kent, Clara Campoamor, Isabel Oyarzábal, Consuelo Álvarez o María Lejárraga. Asistieron también intelectuales no adscritas políticamente a ningún partido, como Rosa Chacel, así como más de sesenta delegadas representantes de los comités regionales que se habían creado en varias provincias españolas.
Se hizo un llamamiento de unión contra el imperialismo y la guerra y se aprobó la constitución de un comité que representase a las españolas en el Congreso Mundial de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo de París. Se aprobaron también una serie de iniciativas que representaban los valores comunes que guiaban el Comité: mujeres de una misma generación que coincidan en la unión entre la política y el feminismo en un contexto de derrumbe de las democracias liberales europeas ante el avance de los fascismos a los cuales identificaban con el imperialismo, la explotación humana y la guerra.
Algunas de las demandas que se aprobaron fueron: la lucha contra el capitalismo y
la elevación del nivel del proletariado; la igualdad salarial entre hombres y mujeres;
el derecho al aborto; el derecho al trabajo para las mujeres casadas; la denuncia
de la represión a la que eran sometidos los antifascistas (se aprobó hacer campaña
en favor de la liberación del político comunista alemán Ernst Thälmann, arrestado
por la Gestapo en 1933), y se priorizó el trabajo político frente a la guerra, en
concreto contra la guerra que España mantenía con Marruecos en su particular encrucijada
colonial. «Clausura de los Congresos de jóvenes y de mujeres contra la guerra y el fascismo»,
El Sol, 17 de julio de 1934, p. 4.
La republicana Victoria Kent recalcó en su discurso que, aunque era de sobra conocida
su posición pacifista, en este caso la lucha antifascista «debía ir unida a la ofensiva
contra la guerra, por cuanto el fascio cristaliza todos los peligros guerreros en
un afán imperialista». Margarita Nelken, por su parte, recordó que si se estaba en
contra de la guerra, se debía estar también en contra del fascismo y que este «en
esta etapa histórica que vivimos, no es sino la defensa desesperada del capitalismo,
o sea, de lo que fatalmente conduce a la guerra». M. P., «Mujeres representantes de diversas clases sociales e incorporadas a distintos
credos políticos expresan su deseo de unirse a la Cruzada Femenina Mundial contra
la Guerra y el Fascismo», Heraldo de Madrid, 12 de julio de 1934, p. 16.
«Contra la guerra y el fascismo», Ahora, 17 de julio de 1934, p. 15.
El Congreso Mundial contra la Guerra y el Fascismo se celebró en París del 3 al 7
de agosto de 1934. En 1934 se cumplía el vigésimo aniversario del inicio de la Primera
Guerra Mundial y se eligió celebrar el congreso en agosto coincidiendo con la ocupación
de Bélgica y Francia. Un momento cargado de simbolismo que fue además utilizado como
prefacio del report oficial del Congreso, en el cual se lanzaba un aviso frente al resurgir de las políticas
realistas en las relaciones internacionales: «Nous alertons toutes celles qui peuvent
nous entendre, parce que nous voyons distintictement que la vie et l’ avenir des peuples
sont en jeu en 1934, comme ils l’ont été en 1914 et plus encore qu’en 1914. Nous,
les femmes, nous voyons l’humanité menacée par un cataclysme sans pareil». Informe de Bernadette Cattanéo en el Congreso del Comité Nacional de Mujeres Contra
la Guerra y el Fascismo de diciembre de 1935 (
Asistieron al Congreso 1100 delegadas de diferentes países, edades, razas, confesiones e ideologías, que fueron agrupadas en varios grupos de trabajo (profesionales del campo, de la enseñanza, de la salud, amas de casa, trabajadores de la industria, intelectuales, mujeres que representaban a las colonias, etcétera). Muchas provenían de sindicatos, de partidos políticos, de organizaciones pacifistas y feministas, del cristianismo de base… Muchas eran simpatizantes antifascistas y acudieron a título individual. El Congreso fue definido como un evento de difícil descripción por la emoción y el entusiasmo desbordante de las delegadas y por la gran afluencia de simpatizantes a las sesiones plenarias, asistencia que rebasó todas las expectativas. Entre delegadas y simpatizantes llegó a haber más de 2500 personas. El report oficial del Congreso destacó al respecto el esfuerzo organizativo, bajo la coordinación de Gabrielle Duchêne, que permitió que algunas de las sesiones plenarias fueran traducidas simultáneamente a tres idiomas y dio cabida, además, a numerosas sesiones de los grupos de trabajo.
El Congreso sirvió para reflexionar sobre las causas y el significado del ascenso
de los fascismos en Europa, del peligro que suponía su ideario para las mujeres y
las clases trabajadoras del mundo. Como explica Katherine Marino en el libro Feminism for the Americas, esta conferencia lanzó y amplió nuevas formas de comprender el trabajo político de
las mujeres y levantó la conciencia de las feministas del mundo sobre la necesidad
de enfrentar el racismo, fascismo e imperialismo como luchas interconectadas. Así,
podemos decir que de los valores que alentaban a las mujeres antifascistas del periodo
de entreguerras se deduce un trabajo político motivado por una solidaridad interseccional.
Durante el primer tercio del siglo xx, el movimiento de mujeres había tenido una fuerza y crecimiento sin precedentes. Sin embargo, era un movimiento que se estaba debilitando en el mundo, especialmente en Europa. Específicamente, se pusieron de manifiesto las consecuencias que estaban teniendo las políticas sociales del fascismo. Arriesgando sus vidas y saliendo ilegalmente de sus países, mujeres de Alemania, Italia o Grecia viajaron a París y dieron a conocer al mundo el retroceso de derechos y libertades para las mujeres y para la clase trabajadora que sus países habían experimentado.
A su vez, confirmaron que se estaba viviendo una gran ofensiva internacional contra
la que se conoció en los años veinte como la mujer moderna y contra la «liberación de la ancestral esclavitud conyugal» que muchas de ellas habían
conseguido. En diferentes países se estaba instalando un discurso reaccionario que
intentaba privar a la mujer del derecho al trabajo en igualdad de condiciones que
los hombres, poniendo en cuestión su autonomía («Il mit à jour le mensonge de la présentation,
idyllique du mot d’ordre des fascistes et des réactionnaires de tous les pays: “Retour
de la femme au foyer”») o se argüían motivos fundados en la tradición para legislar
salarios más bajos para las mujeres. Gabrielle Duchêne, «Le Congrès Mondial des Femmes», Les Femmes dans l’action mondiale, octubre 1934, p. 2.
El relato de Gabrielle Duchêne también nos indica el caluroso aplauso que recibió
la delegada Stásova al nombrar las numerosas instituciones que se habían creado en
la Unión Soviética para proteger los derechos de las mujeres, incluyendo su derecho
a la maternidad y la crianza sin pérdida de derechos económicos o laborales, así como
para proteger la infancia.
Otro de los ejes centrales fue el análisis de las causas del ascenso de los fascismos.
En el periodo de entreguerras era fácil concluir que el capitalismo tenía una versión
extrema y que solo la unión del progresismo internacional podría salvar a Occidente
del derrumbe de los valores del liberalismo. Por ello, se incidió en el modus operandi del capitalismo, basado en la guerra y el expolio, cuyas políticas habían conducido
al aumento de las desigualdades sociales. Fue contundente el discurso de Gabrielle
Duchêne, quien habló del fascismo como una gobernanza incompatible con la paz, por
lo que instó al movimiento de mujeres a posicionarse frente a sus Gobiernos si no
colaboraban en detener el avance del fascismo y la guerra en el mundo. Gabrielle Duchêne, «Le Congrès Mondial des Femmes».
Las delegadas españolas, lideradas por Dolores Ibárruri —la cual también asistió como representante de Portugal— transmitieron su preocupación por el auge del fascismo y por una posible guerra imperialista en suelo español. Dieron a conocer al Congreso su unión frente a ello y su trabajo político. Un trabajo consolidado en la primera mitad del año 1934 a partir de huelgas contra los recortes salariales, manifestaciones por la liberación de Thälmann, contra el imperialismo español en Marruecos o acciones de protesta simbólica contra el fascismo, entre las que destacaron el boicot a los barcos nazis derribando la bandera de la esvástica. Unas acciones y una voluntad política que habían culminado en la creación del Comité Nacional de Mujeres contra la Guerra cuyo trabajo político que se comprometían a continuar a su vuelta de París:
In spanish speaking countries the fight against Fascism is developing, there is most
savage repression and wage-cuts. Women struggle side by side with the men in Spain.
They demostrate for the release of thalmann boycott the german ships, and tear down
the swastika flag. The capitalist imperialists are preparing for war. Spain would
be drowned in such a war. The revolutionaries of Spain will know how to transform
the imperialist war into a war for freedom. «The World Congress of Women against War and Fascism held a Paris. Delegates’ report»,
August 3rd to 7th 1934, p. 6. International Institut of Social History (IISG), Estelle Sylvia Pankhurst
Papers, ARCH01029.291.
En definitiva, podemos decir que el Congreso estuvo lleno de aprendizajes y que fue
vivido como un éxito del movimiento de mujeres, del internacionalismo y de la paz.
Bernadette Cattanéo recordaba el privilegio de haber podido asistir a «le plus gran
Congrés de femmes que le monde ait jamais connu» y Monica Whateley, sufragista británica,
integrante del movimiento No more War, militante del Partido Laborista y líder de
la campaña Six Point Group Six Point Group fue una campaña iniciada en los años veinte y que tuvo una gran trascendencia
en el periodo de entreguerras y en la Segunda Guerra Mundial. Tenía como objetivo
modificar la legislación británica en seis puntos. Entre estos se encontraba la igualdad
salarial entre hombres y mujeres, el derecho al trabajo para las mujeres casadas,
derechos para las madres solteras y las viudas o una legislación específica contra
el maltrato infantil, entre otros.
«Une lettre de Monica wheteley», Les Femmes dans l’action mondiale, octubre 1934.
«Nous avions cependant pensé que le temps de la politique de chapelle etait révolu
et que tous ceux et celles qui ne veulent ni le fascisme ni la guerre étaeint decidées
a s’unir devant le danger commun». Bernadette Cattanéo, «Les socialistes avec nous»,
Les Femmes dans l’action mondiale, octubre 1934.
Gabrielle Duchêne, «Le congrès Mondial des Femmes».
En este epígrafe mostraré algunos de los vínculos, intercambios y redes de apoyo del Comité Mundial de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo con las mujeres españolas. Hubo un importante trabajo político previo a la Guerra Civil que debe ser analizado con mayor profundidad, ya que más allá de los arquetipos que cautivaron a la izquierda mundial en la Guerra —como el de la imagen heroica del ama de casa convertida en miliciana o la labor asistencial de las mujeres en la retaguardia—, el movimiento de mujeres contaba con una estrategia y unas redes propias antes de la misma.
La relación de amistad con algunas de las líderes europeas venía de años atrás. Por
ejemplo, en 1932 la Lliga catalana per la Pau i la Llibertat, ligada a la WILPF Internacional,
celebró una serie de actos contra la guerra y en favor del desarme, así como una campaña
de recogida de firmas para la Conferencia pro Desarme de la Sociedad de Naciones de
ese año. Estos actos, en consonancia con el resto de secciones nacionales que componían
la WILPF, fueron precedidos de una serie de conversaciones y visitas de feministas
internacionales a España. En concreto, en octubre de 1931, el n.º 17 de Evolució (la revista oficial de la Lliga) anunciaba la visita de Gabrielle Duchêne a Barcelona,
la cual dio una conferencia sobre la paz y el desarme. A finales de julio se celebró en el barrio de Sants el primer mitin contra la guerra
y el fascismo. Hablaron Lina Ódena, Elisa Úriz (quien había asistido al congreso de
Madrid de comienzos de julio, en donde se había constituido el Comité Español de Mujeres
contra la Guerra y el Fascismo), así como Dolores Ibárruri e Irene Falcón, que propusieron
que las catalanas acompañasen a las españolas en el Congreso de París. Finalmente,
habló Ángela Graupera, la cual había vuelto recientemente de un viaje por los Balcanes
y explicó los desastres de la guerra en ese territorio a partir de sus propias vivencias
( La Liga Femenina Española por la Paz (LFEP), representada por Clara Campoamor, también
asistió a la conferencia impartida por Duchêne sobre la paz y el desarme en Barcelona.
Tras la conferencia, Campoamor se reunió con las feministas internacionales invitándolas
a visitar Madrid. Junto a Duchêne asistieron la pacifista alemana Frida Perlen y la
delegada de la sección sueca Greta Engvist. De este modo se estrechó la relación entre
las pacifistas internacionales y la LFEP, de la cual Isabel Oyarzábal era su presidenta
(
Por su parte, las mujeres comunistas estaban en contacto con militantes importantes como la líder belga Bernadette Cattanéo o la francesa María Rabaté. Cattanéo fue quien promovió la creación del Comité Nacional de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo en España a partir de su relación con Dolores Ibárruri y Dolors Bargalló. Además, durante la Guerra Civil española se hizo cargo del Comité de Coordinación de ayuda a la España republicana junto con otras mujeres que pertenecían al Comité Francés de Mujeres contra la Guerra, como Isabelle Blume o María Rabaté.
Fotografía 2.
Bernadette Cattanéo y Dolores Ibárruri en 1934
Fuente: Fonds Bernadette Cattanéo, CHS, DR.
Es de interés señalar la cercanía entre las mujeres antifascistas ibéricas y latinoamericanas,
un aspecto que sigue siendo un vacío historiográfico que cubrir. Citaré como ejemplos
dos de los casos que más han llamado mi atención. A la creación del Comité Nacional
de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo en España asistieron algunas de las mujeres
destacadas del feminismo internacional, entre ellas la doctora uruguaya Paulina Luisi,
creadora del Consejo Nacional de Mujeres de Uruguay en 1916, ligada al International
Council of Women (ICW) y de la Alianza de Mujeres Uruguayas en 1920, organización
que estaba representada en la International Woman Suffrage Alliance (IWSA). Paulina
era una líder con gran reconocimiento internacional, a caballo entre el feminismo
iberoamericano y anglosajón, que tenía amistad con algunas líderes del sufragismo,
como Emily Green Balch o Carrie Chapman Catt. Conocía también a la española Belén
de Sárraga desde 1910, cuando ambas representaron a Uruguay en el Congreso de Mujeres
de Argentina, y fue representante en varias ocasiones de las mujeres portuguesas gracias
a su amistad con la también doctora Adelaide Cabete. La relación de hermandad entre España y Portugal se evidencia también en el hecho
de que, en el Congreso Mundial de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo, Dolores
Ibárruri representó a las mujeres portuguesas. Esta cesión representativa era habitual
entre los grupos de mujeres. En situaciones diversas, bien por motivos económicos
o por motivos políticos, las portuguesas habían estado representadas por mujeres latinoamericanas
con un mayor poder adquisitivo, como era el caso de Paulina Luisi, o, en este caso,
debido a la situación política tras instauración del Estado Novo, por una mujer reconocida
internacionalmente, como Dolores Ibárruri ( Paulina Luisi viajó a España en enero 1933 y dio una conferencia en el Ateneo de
Madrid sobre «La maternidad y enfermedades de las que hay que defender a la prole».
Un aspecto que preocupaba al feminismo del primer tercio del siglo xx, como era la protección de la infancia, la higiene y la educación sexual o la maternidad.
Una lección a la que asistieron los alumnos y alumnas de las Escuelas Normales y las
enfermeras de Madrid (
Otro ejemplo es el de la participación de la escritora de la generación del 27 María
Teresa León, junto con la escritora y abogada cubana Ofelia Domínguez Navarro, en
el primer acto del Frente Único pro Derechos de la Mujer (FUPDM), que se celebró en
el Teatro Hidalgo de la Ciudad de México en agosto de 1935. Ofelia Domínguez Navarro supo de la existencia del Congreso Mundial de París gracias
a la comunista mexicana Consuelo Uranga. Consuelo, una de las fundadoras del Partido
Comunista Mexicano, conocida como la Roja, fue la delegada mexicana del Congreso Mundial
contra la Guerra y el Fascismo. A su vuelta a México organizó el Frente Único y, de
igual modo, organizó el Frente Único de Mujeres contra la Guerra, la Intervención
y el Fascismo en Cuba (
Durante la segunda mitad del año 1934, la visibilidad y acciones del comité español
estuvieron al alza y hubo un respaldo internacional a las protestas de las españolas:
apoyo frente a la política colonial y la represión gubernamental, así como frente
a grupos fascistas como Falange Española. Como ha señalado Mercedes Yusta, «en España
el antifascismo femenino adoptó rápidamente el tono de una movilización combatiente».
Es necesario destacar la labor de difusión internacional en medios de comunicación,
particularmente en las revistas de los comités nacionales. La revista Woman To-day y especialmente la revista Les Femmes dans l’action mondiale, del comité inglés y francés respectivamente, publicaron varios artículos en apoyo
al antifascismo español entre 1934 y 1935. Estos apoyos se intensificaron con el inicio
de la Guerra Civil, cuando algunas escritoras y militantes antifascistas, editoras
de estas revistas, viajaron a España para incorporarse al bando republicano. Otros
grupos cercanos al comité, como el Six Point Group, hermanados con las españolas,
recaudaron fondos de ayuda en su país.
Especialmente relevante fue la relación de las españolas con el comité de mujeres
francés. Una relación cultivada a lo largo de los años a partir de los vínculos con
la presidenta Mme Duchêne o Bernadette Cattanéo, pero también gracias a la asidua
colaboración de las españolas, como Dolores Ibárruri o Margarita Nelken en la revista
Les Femmes dans l’action mondiale. Además, Nelken, junto a Isabelle Blume (de Bélgica) y Paulina Luisi (de Uruguay),
ayudó al comité francés a organizar el Congreso Mundial de París. Negrete (
Fotografía 3.
Isabel Oyarzábal visitando a Dolores Ibárruri en la cárcel Modelo
Fuente: Ibárruri ( Isabel Oyarzábal fue ministra plenipotenciaria de la II República española y embajadora
en el exilio. En relación a las amistades entre mujeres de diferentes ideologías,
debemos destacar que durante su estancia en Estocolmo Isabel conoció a la comunista
Alexandra Kollontai, con quien tuvo una profunda relación de amistad que se extendió
durante los años cuarenta. Ver más en: Blasco (
La revista Les Femmes dans l’action mondiale fue un altavoz de la actividad de las españolas en los años 1934 y 1935. La asiduidad de las noticias que aparecen sobre España, así como el respeto por el trabajo político de las españolas destacan entre sus páginas. Entre agosto y octubre de 1934 se realizaron numerosas actividades por parte del comité español, muchas de las cuales se recogen en la revista. Se hicieron exposiciones y concursos de dibujos contra el rearme, recogidas de firmas contra la guerra y el fascismo, así como huelgas y manifestaciones contra la represión gubernamental del Gobierno y por la liberación de los presos antifascistas. Este proceso culminó con la denuncia de la represión de los obreros asturianos en 1934 (en la huelga general conocida como Revolución de Asturias) y con la organización de comités de ayuda para las familias que habían perdido algún ser querido.
Tras el Congreso de París, se produjo una gran movilización de las mujeres antifascistas
contra la maniobra de movilización de reservistas a la guerra colonial que planeaba
el Gobierno. Estas protestas se realizaron en diferentes ciudades del país, entre
las que destacaron Madrid, Barcelona y Zaragoza. «¡Abajo la guerra imperialista! Imponente manifestación de mujeres contra la guerra
y el fascismo», Mundo Obrero, 25 de agosto de 1934.
Nada más volver del Congreso de París, las delegadas españolas conocieron la noticia
de una movilización de reservistas a Marruecos. Rápidamente reaccionó nuestra organización
y en unas horas, venciendo dificultades que parecían insuperables y gracias al entusiasmo
de las mujeres republicanas y socialistas, a despecho de las ordenes de las direcciones
de sus partidos, se organizó en Madrid una manifestación de protesta contra la movilización
de reservistas, en la que participaron millares de mujeres.
En Barcelona se realizó una gran manifestación y se enviaron tres telegramas de protesta:
uno a la embajada de Alemania exigiendo la liberación de Thälmann y de todos los presos
antifascistas; un segundo a la embajada de Japón como protesta por sus provocaciones
de guerra contra la URSS y, finalmente, una tercera al Gobierno central de Madrid
demandando la liberación de los que se cifraban en más de 20 000 presos políticos
en España. Bernadette Cattanéo: «Les espagnoles aux prises avec la garde civile», Les Femmes dans l’action mondiale, 2 (1º année), octubre 1934.
En Madrid se realizó una gran manifestación seguida por millares de mujeres, encabezadas
por las obreras de la Fábrica de Tabacos y por Catalina Salmerón, que marcharon contra
la movilización de reservistas. La revista Les Femmes dans l’action mondiale se lamentaba entre sus páginas de la terrible represión de la policía, montada a caballo
y golpeando a mujeres y niños. Dolores Ibárruri así lo recordaba también en sus memorias:
«Los guardias de la policía montada lanzaban sus caballos sobre nosotras. Las mujeres,
sin arredrarse, volvían a reagruparse y continuábamos marchando por las calles de
la capital. Fueron detenidas numerosas manifestantes y conducidas a la Dirección General
de Seguridad».
Fotografía 4.
Manifestación contra la guerra y el fascismo en Barcelona, agosto 1934
Fuente: Bernadette Cattanéo: «Les espagnoles aux prises avec la garde civile», Les Femmes dans l’action mondiale, 2 (1º année), octubre 1934.
De igual modo, Bernadette Catanéo resaltaba para la revista Les Femmes dans l’action mondiale la impresionante huelga de Zaragoza (una huelga general que ya duraba más de tres
meses) y la solidaridad de las mujeres de otras provincias, como las mujeres de Barcelona,
que habían enviado los enseres necesarios para que las familias pudieran mantener
la protesta ante la carestía de alimentos y medicinas. «Les femmes lancérent un appel
de solidarité aux autres femmes espagnoles. Le lendemain, 1400 automoviles dont 600
de Barcelona, arrivèrent à Saragosse pour emporter les malades, les faibles, les enfants
et permirent ainsi aux ouviriers de continuer leur lutte». Bernadette Cattanéo: «Les espagnoles aux prises avec la garde civile […]» Íd.
Fotografía 5.
Manifestación contra la guerra y el fascismo en Zaragoza, 27 de agosto de 1934
Fuente: Fondo Fotográfico Miguel Marín Chivite.
La represión de la Revolución de Asturias también afectó al Comité de Mujeres Antifascistas.
Fue ilegalizado y algunas de sus principales líderes represaliadas, como Dolores Ibárruri
y la socialista Veneranda Manzano, que fueron encarceladas por su implicación en la
revolución, al igual que otras mujeres del Comité, como la diputada Margarita Nelken,
que tuvieron que exiliarse. Muchas otras militantes del Comité contra la Guerra, como
Isabel Oyarzábal o María Lejárraga, trabajaron ayudando a los presos en las cárceles
y a las familias represaliadas. Desde Francia, donde fue acogida por el Comité Francés
de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo, Nelken denunció la represión que sufrían
los antifascistas en España por el Gobierno de Lerroux-Gil Robles en varios artículos
publicados en la revista Les Femmes dans l’action mondiale. Margarita Nelken publicó varias crónicas en la revista Les Femmes dans l’action mondiale a raíz de la represión contra el movimiento obrero y las mujeres antifascistas: «Femmes
d’Espagne», marzo 1935, p. 10; «Une combattante des Asturies», junio de 1935, p. 11.
Léo Wanner: «Avec les espagnols. Contre le fascisme, aide et droit d’asile», Les Femmes dans l’action mondiale, noviembre 1934, p. 6.
Estos intercambios internacionales del movimiento de mujeres antifascistas complejizan nuestra conceptualización histórica sobre el feminismo desde una perspectiva transnacional. Las relaciones de amistad y la solidaridad que desarrollaron, fruto de un análisis político integral, así como su compromiso con el movimiento de mujeres antifascistas español, nos han permitido complejizar el antifascismo de los años treinta del siglo xx y conocer las redes que tejieron desde el feminismo a partir unos valores compartidos.
En los años treinta, el antifascismo fue defendido por el movimiento internacional de mujeres con una intensidad inusitada. La pluralidad ideológica del Comité Mundial de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo y la transversalidad de sus objetivos políticos nos obliga a plantear una terminología analítica más fluida para conocer la experiencia colectiva del feminismo durante esa década. El Comité Mundial de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo realizó un análisis de la realidad social y un trabajo político integral cuyo discurso señaló la hibridación de las relaciones de poder en el mundo.
El contexto político-económico, tras la crisis económica de 1929 y el avance de los fascismos en Europa, sirvió de catalizador del compromiso solidario del movimiento de mujeres. Este movimiento se nutrió de las organizaciones internacionales que existían previamente, a partir de contactos personales, amistades y transferencias entre mujeres y organizaciones que venían desarrollándose desde comienzos de siglo. Estas relaciones se fortalecieron cuando la paz, la justicia social y los avances conseguidos en forma de derechos y libertades estaban en juego.
El Comité Nacional contra la Guerra y el Fascismo consiguió aunar una amplia representación de mujeres progresistas en España. Fue clave tanto en la organización del Congreso Mundial de París como en las acciones frente al fascismo a nivel nacional. La solidaridad internacional entre mujeres, en forma de interés y respeto por el trabajo político desarrollado por las españolas en el primer lustro de los años treinta, fue un apoyo fundamental frente al fascismo y la represión gubernamental. Así pues, este artículo nos ha permitido aproximarnos a la profundidad que tuvo el compromiso del movimiento internacional de mujeres con el antifascismo, compromiso que fue fundamental en la defensa de la España republicana tras el golpe militar de 1936.
[1] |
Una versión preliminar de este artículo se presentó en el Seminario Permanente México-España del Centro de Estudios Históricos de El Colegio de México. FJC2020-043741-I / MCIN/AEI / 10.13039/501100011033. |
[2] | |
[3] |
Artwińska y Mrozik ( |
[4] | |
[5] |
Nash ( |
[6] |
Véase Calver ( |
[7] |
Carle ( |
[8] |
Valobra y Yusta ( |
[9] |
Branciforte ( |
[10] |
Falta por investigar el nexo entre el Comité Mundial contra la Guerra y el Fascismo
y las librepensadoras laicas. A partir de la investigación realizada junto a Carmen
Magallón sobre la Women’s International League for Peace and Freedom (WILPF) y sus
conexiones con las españolas y latinoamericanas en el primer tercio del siglo xx, sabemos que, como pacifistas, las librepensadoras confluían en el deseo de internacionalizar
el pensamiento y acción de las mujeres en la búsqueda de una emancipación común. Aspectos
que se evidencian en la unión de estas mujeres, como Rosario de Acuña o Belén de Sárraga,
con otras europeas y latinoamericanas o en los intentos de vincular sus organizaciones
y líneas de acción en España con las organizaciones internacionales de mujeres. De
igual modo, a partir del librepensamiento se produjo un acercamiento a las mujeres
proletarias, una unión que se evidencia en organizaciones como la Asociación General
Femenina (organización a la que pertenecieron, entre otras, Rosario Acuña, Mercedes
Vargas y Ángeles López de Ayala) o la Sociedad Progresiva Femenina y la implicación
de mujeres como Ángeles López de Ayala, Teresa Claramunt y Amalia Domingo Soler. Blasco
y Magallón ( |
[11] |
Sabemos que las mujeres a las que tradicionalmente hemos clasificado dentro de un feminismo de clase media-alta crearon organizaciones propias e intentaron conectar internacionalmente. La Asociación Nacional de Mujeres Españolas (ANME), la UME, la Sociedad Concepción Arenal o el Consejo Supremo Feminista intentaron conectar con la WILPF o la International Woman Suffrage Alliance (IWSA). Además, desde el contexto de la Primera Guerra Mundial se habían producido acercamientos entre las mujeres de clase media urbana y el feminismo obrero, laico y librepensador. Así pues, es en el significado dado al trabajo y evolución política de las feministas, y no desde las categorías asociadas a su origen de clase, desde donde comprendemos mejor la complejidad de su pensamiento y conocemos sus objetivos comunes, como la defensa de los derechos de las mujeres de clase trabajadora, la defensa de la educación e instrucción femenina o el rechazo al colonialismo y la guerra. |
[12] |
Fagoaga ( |
[13] |
Henri Barbusse fue un reconocido escritor francés, militante del Partido Comunista.
Como presidente del Comité Mundial dio decenas de conferencias entre 1933 y 1934 para
difundir el mensaje de unidad y la necesidad de participación de la sociedad civil
en el Comité Mundial contra la Guerra y el Fascismo. Visitó España en representación
del Comité Mundial a comienzos de 1933 y dio una conferencia propagandística en el
Teatro Español de Madrid. Margarita Nelken: «Mis últimos encuentros con Barbusse»,
Claridad, septiembre de 1935, p. 12. Braskén y Copsey ( |
[14] |
Everard y De Haan ( |
[15] |
Coons ( |
[16] |
Gabrielle Duchêne: «Is capitalism compatible with lasting peace?», Pax International, july-august 1934, p. 2. |
[17] |
La cercanía de algunas de las impulsoras del Comité con la Unión soviética y la influencia
del comunismo en la creación del mismo generó tensiones entre los grupos pues una
parte consideraba que dicha cercanía podía ser interpretada como una manipulación
política soviética sobre los diferentes partidos comunistas nacionales, tal y como
ha explicado Mercedes Yusta. Yusta ( |
[18] |
En el Comité mundial de mujeres y especialmente en la sección francesa había una gran preocupación por la evolución de la situación política en España. En noviembre de 1933, en el semanario Lu dans la presse universelle, Gabrielle Duchêne escribía un artículo titulado “L’Espagne. Au seuil du fascisme?” y en él se lamentaba de la elocuencia de los resultados electorales en España que daban una amplia victoria al bloque reaccionario, por lo que se preguntaba si, en unos meses, Europa no tendría que lamentar la existencia de otro país fascista más. Gabrielle Duchêne, «L’Espagne. Au seuil du fascisme?» Lu dans la presse universelle, 1933. BDIC-Fons Gabrielle Duchêne, F delta Res 81. García (2017: 85). |
[19] |
A partir del IV Congreso de 1932, el PCE propició una estrategia de movilización de las masas femeninas (que se materializó con la creación de una Comisión Femenina del partido) y, a partir de 1934, dicha estrategia proselitista se extendió a las mujeres socialistas y republicanas con el objetivo de formar un frente común antifascista. Yusta (2013). |
[20] |
Ibárruri ( |
[21] |
Íd. |
[22] |
Valobra y Yusta ( |
[23] |
«Clausura de los Congresos de jóvenes y de mujeres contra la guerra y el fascismo», El Sol, 17 de julio de 1934, p. 4. |
[24] |
M. P., «Mujeres representantes de diversas clases sociales e incorporadas a distintos credos políticos expresan su deseo de unirse a la Cruzada Femenina Mundial contra la Guerra y el Fascismo», Heraldo de Madrid, 12 de julio de 1934, p. 16. |
[25] |
«Contra la guerra y el fascismo», Ahora, 17 de julio de 1934, p. 15. |
[26] |
Informe de Bernadette Cattanéo en el Congreso del Comité Nacional de Mujeres Contra
la Guerra y el Fascismo de diciembre de 1935 ( |
[27] |
Marino ( |
[28] |
Gabrielle Duchêne, «Le Congrès Mondial des Femmes», Les Femmes dans l’action mondiale, octubre 1934, p. 2. |
[29] |
El relato de Gabrielle Duchêne también nos indica el caluroso aplauso que recibió la delegada Stásova al nombrar las numerosas instituciones que se habían creado en la Unión Soviética para proteger los derechos de las mujeres, incluyendo su derecho a la maternidad y la crianza sin pérdida de derechos económicos o laborales, así como para proteger la infancia. |
[30] |
Gabrielle Duchêne, «Le Congrès Mondial des Femmes». |
[31] |
«The World Congress of Women against War and Fascism held a Paris. Delegates’ report», August 3rd to 7th 1934, p. 6. International Institut of Social History (IISG), Estelle Sylvia Pankhurst Papers, ARCH01029.291. |
[32] |
Six Point Group fue una campaña iniciada en los años veinte y que tuvo una gran trascendencia en el periodo de entreguerras y en la Segunda Guerra Mundial. Tenía como objetivo modificar la legislación británica en seis puntos. Entre estos se encontraba la igualdad salarial entre hombres y mujeres, el derecho al trabajo para las mujeres casadas, derechos para las madres solteras y las viudas o una legislación específica contra el maltrato infantil, entre otros. |
[33] |
«Une lettre de Monica wheteley», Les Femmes dans l’action mondiale, octubre 1934. |
[34] |
«Nous avions cependant pensé que le temps de la politique de chapelle etait révolu et que tous ceux et celles qui ne veulent ni le fascisme ni la guerre étaeint decidées a s’unir devant le danger commun». Bernadette Cattanéo, «Les socialistes avec nous», Les Femmes dans l’action mondiale, octubre 1934. |
[35] |
Gabrielle Duchêne, «Le congrès Mondial des Femmes». |
[36] | |
[37] |
A finales de julio se celebró en el barrio de Sants el primer mitin contra la guerra
y el fascismo. Hablaron Lina Ódena, Elisa Úriz (quien había asistido al congreso de
Madrid de comienzos de julio, en donde se había constituido el Comité Español de Mujeres
contra la Guerra y el Fascismo), así como Dolores Ibárruri e Irene Falcón, que propusieron
que las catalanas acompañasen a las españolas en el Congreso de París. Finalmente,
habló Ángela Graupera, la cual había vuelto recientemente de un viaje por los Balcanes
y explicó los desastres de la guerra en ese territorio a partir de sus propias vivencias
( |
[38] |
La Liga Femenina Española por la Paz (LFEP), representada por Clara Campoamor, también
asistió a la conferencia impartida por Duchêne sobre la paz y el desarme en Barcelona.
Tras la conferencia, Campoamor se reunió con las feministas internacionales invitándolas
a visitar Madrid. Junto a Duchêne asistieron la pacifista alemana Frida Perlen y la
delegada de la sección sueca Greta Engvist. De este modo se estrechó la relación entre
las pacifistas internacionales y la LFEP, de la cual Isabel Oyarzábal era su presidenta
( |
[39] |
La relación de hermandad entre España y Portugal se evidencia también en el hecho
de que, en el Congreso Mundial de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo, Dolores
Ibárruri representó a las mujeres portuguesas. Esta cesión representativa era habitual
entre los grupos de mujeres. En situaciones diversas, bien por motivos económicos
o por motivos políticos, las portuguesas habían estado representadas por mujeres latinoamericanas
con un mayor poder adquisitivo, como era el caso de Paulina Luisi, o, en este caso,
debido a la situación política tras instauración del Estado Novo, por una mujer reconocida
internacionalmente, como Dolores Ibárruri ( |
[40] |
Paulina Luisi viajó a España en enero 1933 y dio una conferencia en el Ateneo de
Madrid sobre «La maternidad y enfermedades de las que hay que defender a la prole».
Un aspecto que preocupaba al feminismo del primer tercio del siglo xx, como era la protección de la infancia, la higiene y la educación sexual o la maternidad.
Una lección a la que asistieron los alumnos y alumnas de las Escuelas Normales y las
enfermeras de Madrid ( |
[41] |
Ofelia Domínguez Navarro supo de la existencia del Congreso Mundial de París gracias
a la comunista mexicana Consuelo Uranga. Consuelo, una de las fundadoras del Partido
Comunista Mexicano, conocida como la Roja, fue la delegada mexicana del Congreso Mundial
contra la Guerra y el Fascismo. A su vuelta a México organizó el Frente Único y, de
igual modo, organizó el Frente Único de Mujeres contra la Guerra, la Intervención
y el Fascismo en Cuba ( |
[42] | |
[43] | |
[44] | |
[45] |
Jackson ( |
[46] |
Marino ( |
[47] |
Negrete ( |
[48] |
Isabel Oyarzábal fue ministra plenipotenciaria de la II República española y embajadora
en el exilio. En relación a las amistades entre mujeres de diferentes ideologías,
debemos destacar que durante su estancia en Estocolmo Isabel conoció a la comunista
Alexandra Kollontai, con quien tuvo una profunda relación de amistad que se extendió
durante los años cuarenta. Ver más en: Blasco ( |
[49] |
«¡Abajo la guerra imperialista! Imponente manifestación de mujeres contra la guerra y el fascismo», Mundo Obrero, 25 de agosto de 1934. |
[50] |
Ibárruri ( |
[51] |
Bernadette Cattanéo: «Les espagnoles aux prises avec la garde civile», Les Femmes dans l’action mondiale, 2 (1º année), octubre 1934. |
[52] |
Ibárruri ( |
[53] |
Bernadette Cattanéo: «Les espagnoles aux prises avec la garde civile […]» |
[54] |
Íd. |
[55] |
Margarita Nelken publicó varias crónicas en la revista Les Femmes dans l’action mondiale a raíz de la represión contra el movimiento obrero y las mujeres antifascistas: «Femmes d’Espagne», marzo 1935, p. 10; «Une combattante des Asturies», junio de 1935, p. 11. |
[56] |
Léo Wanner: «Avec les espagnols. Contre le fascisme, aide et droit d’asile», Les Femmes dans l’action mondiale, noviembre 1934, p. 6. |
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